Nos llamaron al teléfono del hotel a las ¡¡¡4 de la mañana!!! para hacer la excursión del desierto y llegar a tiempo a todo. Poco a poco fue amaneciendo de manera muy especial: mientras el sol iba a salir, la luna, enteramente roja, se estaba escondiendo, el guía lo llamó puesta de Luna llena, y mientras la luna se escondía por el oeste, el sol salía por el este, paramos en medio del desierto en "el lago salado", donde vimos a un zorro del desierto precioso, aquí las fotos hablan por sí solas.
En el desierto apa
recen gracias a los cambios bruscos de temperatura, arena cristalizada haciendo determinadas formas concéntricas como una rosa, esto son las rosas del desierto, naturales, cada una única e irrepetible, al lado del Sáhara las vendían muy baratas.Después nos fuimos a un pueblo en ruinas que tras el diluvio del 69 quedó destruido, aduvimos por las montañas de alrededor y te encontrabas niños vendiéndote piedras bonitas por un dinar o dos, la verdad es que se te caía el alma a los pies pero bueno, es otro concepto de felicidad lo que ellos tienen. Tras las montañas había un manantial de agua caliente.
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